P. Castillo

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sábado, 7 de marzo de 2020

la gente que pasa, que mira y no siente...” (1)

(1) Frase perteneciente a la canción “Debajo del puente”, cuyo autor es Pedro Guerra.





Escuché al cantautor canario, Pedro Guerra (me encanta su música y su persona), que lo mejor de estar en una isla es poder asomarte a muchos mares. 



                                
En Puerto Rico, leyendo por la isla caribeña la poesía del islandés Jóhann Hjálmarsson ("Búsqueda"), junto al mar. Foto, Paco Castillo. 


Y aunque la isla de Lampedusa, pongamos por caso, solo reciba el abrazo salado del Mediterráneo, en el fondo (y en la superficie, que ambos tiene el mar), lleva razón el bueno de Pedro; las playas de una isla reciben corrientes de mares equidistantes. 

De hecho, uno puede pasear por una cala de Værøy, en las Islas noruegas de Lofoten, pleno Círculo Polar Ártico, y mojarse los tobillos con aguas emigradas desde Florida o México. Incluso a una isla como Lampedusa, aparte de ser bañada por remotas corrientes marinas, también recalan en sus costas… esperanzas de futuro, sueños de otros lugares que no pueden levantar el vuelo desde su propia tierra, y han de ir subidos a  una patera, aún a riesgo de no llegar al destino ansiado. 

Decía Sabina, en una emotiva canción, que  “la muerte pasa en ambulancias blancas”, algo así ocurre con estos sueños viajando en pateras.

También a la poesía de Rimbaud, y la lista de colegas sería interminable, llegaban otras corrientes, y como un plancton nutritivo alimentaban su inspiración.



Con la poesía de Rimbaud. Foto, Paco Castillo.



Todo son corrientes que se sustentan, se afianzan, con otras corrientes. En los mares y en la poesía no se pueden bordar banderas, aunque hubo autores que se empeñasen,  simbolizando lo incontaminado, la pureza de una identidad o raza; todo es mezcla, y los nacionalismos terminan arribando, como los restos de un naufragio, a Namibia… nada menos que a la Costa de los Esqueletos, un lugar ideal para ellos. 



Ni siquiera la palabra “Pureza” es pura, ha necesitado la mezcla de dos raíces latinas distintas; “purus”- limpio, claro-. Y “eza”- cualidad-.

En el buen cine y la buena literatura también cabe esa bonita frase inicial de Pedro Guerra, simplemente hay que sustituir mares por vidas, aunque bien mirado sean la misma cosa, la vida surgió del mar. El mar es la vida. 

Por eso a muchos nos serena sentarnos en un acantilado y escuchar el oleaje… estamos oyendo a la vida susurrarnos.

Foto, Paco Castillo. Asturias.


Ir al cine y leer libros es eso, asomarse a muchas vidas, o recalar en muchos mares.

Cines.

Me acuerdo nítidamente de uno, ya tuvo su protagonismo en este blog, en realidad es un cine cadavérico.

Son las ruinas de una sala jerezana. El cine Delicias.

Me topé con sus restos mientras  caminaba con mi hija mayor, sin rumbo determinado, como nos gusta, y no, no éramos flanneurs, ¿acaso no existe la palabra caminantes?

Es que lo de flanneurs no lo veo para mí, incluso usando el extranjerismo alguien tan habilidoso con el lenguaje como Francisco Umbral; sí, cuando prologaba a Mariano José de Larra para "Antología fugaz" (Alianza Editorial, 1984), discreto y entregado callejeador por avenidas y rincones madrileños.






Antología fugaz, Mariano José de Larra (prólogo de Francisco Umbral). Fotos, Paco Castillo.


A lo que iba, deambulábamos por unas barriadas de esta ciudad con aroma a brandy, un buen olor, aunque no me guste el brandy.

Y de repente apareció su esqueleto frente a mí, no pude evitar retratarlo, como si fuese un forense ante el finado, captando detalles al primer vistazo.

Recupero ahora algunas de las impresiones, casi tal cual las dejé en aquella entrada, sobre el hallazgo, y después de investigar en internet acerca de la sala y su pasado.

Cine Delicias”

En la fachada del edificio, justo encima del letrero, había una enorme pintada:

"Adelante Andalucía"




“rip, rip, rip, rip”así me sonaban los trinos de los vencejos sobrevolando el cadáver de ladrillos.

Fotos, Paco Castillo. Antiguo Cine Delicias, Jerez de la Frontera.


En cuanto al rastreo en internet. El primer enlace que vi pertenecía al Diario de Jerez, una noticia del 2010,  de inquietante un título:



-La peor proyección del cine Delicias-

“La que fuera una de las más emblemáticas salas de Jerez se ha convertido en un punto insano de basuras y drogadicción. Está abandonado desde su cierre hace ahora trece años.”

Eso rezaba la cabecera que precedía al resto de la información. En resumidas cuentas leemos como se ha convertido en un antro donde se refugian los yonquis… para proyectarse ellos también en otra película, ésta de suspense y con incierto final.

Es pertinente mi apreciación. No en vano la última película visionada,  leo en la noticia,  fue en 1997 y era una de la Saga de Star Trek.

Star Trek significa Viaje a las estrellas.

Pues sí, aún siguen asistiendo algunos “espectadores desubicados” por las rendijas, jeringuilla en mano, para adentrarse en el Viaje a las Estrellas…
Ciertamente la proyección no ha terminado para unos cuantos desgraciados.



Estuve leyendo hace meses a Fulcanelli, fragmentos varios.


Un libro titulado “El misterio de las Catedrales”. Las góticas, para ser exactos.


Foto, Paco Castillo.

Quien me iba a decir a mí, leyendo unas líneas perdidas entre las páginas, que allí había, sin proponérselo, una bellísima crónica del Cine Delicias y sus restos inmundos.

                                    Foto, Paco Castillo.

Finalmente mi hija y yo continuamos caminando, perdiendo en la lejanía al cine Delicias… mientras haya entusiasmo por algo hay que seguir poniendo un pie delante del otro.


Pasamos por debajo de puentes… en esos que, según Pedro Guerra, “hay un mundo de gente” (1)

Y ambos nos alejamos, dejando atrás el puente…

También, seguramente, “dejando las cosas pendientes”… (1)

Y cruzándonos con “la gente que pasa, que mira y no siente.” (1)


No sé muy bien por qué ese mediodía acabamos los dos frente a un cine llamado Delicias, abandonado.

Cuando en realidad solo habíamos salido a por “Tomates, lechugas y pan del mercado”… (1)

Nota (1). Frases pertenecientes a la canción “Debajo del puente” cuyo autor es Pedro Guerra.



19 comentarios:

  1. No me gusta que me asalten los recuerdos, siempre es para decirme algo que hice mal, o que pudiera haber hecho de otra manera, pero nunca de la forma en que lo realicé.
    Presiento que si los actos los hubiera hecho diferentes hubiera fallado de todas formas y eso es porque el entusiasmo del que nos hablas, se me ha escapado por las grietas del tiempo.
    Un abrazo

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    1. Está claro que todos tenemos recuerdos que nos gustaría enterrar, pero no podemos hacerlo, están ahí hibernando.

      Tengo dos hijas, una que cumplirá 4 años, y la mayor que hará 9... y son dos fábricas de generar entusiasmo, me contamino gustosamente de él, después, una vez que cierren las puertas, ya veremos...
      Un abrazo, Miquel ;)

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  2. Me gusta la palabra flanneur, aunque nunca la he utilizado. Tal vez lo he sido recorriendo incansablemente la Barcelona antigua, de calles preñadas de vida, ropa colgada en los balcones y mestizaje latino-árabe-hindú. No me canso del paisaje humano, de encontrar algún templo hindú donde me meto a observar las ceremonias -en las mezquitas no me atrevo-, destartalados bares, colmados con productos exóticos, restaurantes japoneses -llevados por chinos, claro-, tiendas cuyos productos se exponen abigarrados... Y qué pena que los viejos cines de programa doble hayan sido engullidos por el tiempo, como ese cine Delicias de Jerez, en el que recalaban los yonquis y sus jeringuillas. Hoy has derivado de tu contemplación del mar en los acantilados al paisaje de la ciudad, con fondo de canciones de Pedro Guerra que han vertebrado tu caminar con tu hija mayor. ¡Cómo me gustaría caminar con alguna de mis hijas por esa Barcelona antigua que conozco tan bien! Pero no se da la ocasión, ya son mayores. Lo hice con mis sobrinos de Zaragoza tal vez porque era una visita a Barcelona y tenían ganas de recorrer sus calles. La poética ciudadana tan contrastada con la poética de la naturaleza en que me paso horas sin ver a nadie perdido en la sierra del Garraf.

    Bueno, he sido flanneur en tu espacio, y te he acompañado. Ahora estoy leyendo el Fausto, una montaña literaria que espero poder ascender y no perderme en el intento.

    Un abrazo.

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    1. Hola, Joselu.
      Pues a mí me da un poco de tirria la palabra, pero esto tiene mucho que ver con esas filias y fobias que sentimos de una manera más visceral que racional.

      Sin duda te has embriagado de ese ambiente parroquiano, de barrio genuino, respirando el mestizaje latino-árabe-hindú que mencionas, y con el que han crecido ciudades como o Madrid, en donde puedes encontrar ese mestizaje en sus zonas más castizas.

      Los nuevos tiempos han sepultado a las tradicionales salas de cine, una de las cosas más emocionantes que recuerdo en mi infancia, es la llegada del domingo y sus tardes, cuando iba con mi pandilla de amigos a la sesión doble... ahora muchas de esas películas serían infumables, pero entonces era todo lo que necesitábamos para proyectarnos a otros lugares y tiempos... luego algún que otro compañero de escondites, rescates o canicas... siguieron proyectándose con la heroína, y algunos no regresaron del viaje.

      Flanneur o caminante, me presta (que dicen mis amigos asturianos), servirte estos senderos de escritura para que los recorras a tu gusto, yo hago lo propio por esos caminos que me brindan los escritos de tu blog.

      No he leído el Fausto, me consta que es un trayecto exigente, pero tu eres un aguerrido caminante de senderos montaraces, llegarás a la montaña. No sé si te sorprenderá la casualidad, pero tengo entre manos un libro del mismo autor, Goethe, "Las desventuras del joven Werther", lo único es que comparte lectura con otros dos libros, a veces soy bastante caótico con esto.
      Un abrazo, Joselu!

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  3. JOSELU:
    No encontrarás libro mejor. Hice hace algún tiempo un posgrado sólo de ese libro, me lo llevó una especialista en el tema.
    Tiene varias frases que son insuperables. "Cuando no tengas ideas procura inventar palabras", es, de largo, una de mis preferidas. Y el cierre, el final: "todo lo perecedero no es más que figura".
    Un abrazo

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    1. Había leído El Fausto hace treinta años en una edición de Castalia, y recuerdo que en mis noches de sábado salía con alguna mujer que me llevaba al Merbeyé en el Tibidabo y mientras oíamos canciones de Loquillo, yo le contaba mi lectura y mis impresiones. Ha pasado muchísimo tiempo y quiero volver a él, esta vez sin el Merbeyé y los amaneceres en la playa de Castelldefels. Un abrazo.

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    2. Miquel y Joselu, vuestro cruce impresiones resulta de lo más tentador como para desestimar el Fausto, tendré que enmendarlo, jeje.

      Muchas gracias a los dos, me gusta ese intercambio de experiencias ;)
      Abrazos!

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  4. Recuerdo tu crónica de ese paseo por Jerez con tu hija y vuestro descubrimiento del cine Delicias cuando ni ya era cine ni pocas delicias debe ya de albergar.
    Qué cierto eso de que la poesía y el mar no deberían enarbolar ninguna bandera, aunque hasta los mares se reparten jurisdicciones.
    Siempre que escucho o leo la palabra Lampedusa me acuerdo del maravilloso librito de Maylis de Kerangal que así se titula.
    Tu entrada es un hilo maravilloso de reflexiones, Paco. Yo también te veo más como un caminante que como un flanneur.
    Un abrazo

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    1. Esa visión del cine Delicias me impactó, fue mi evocadora e instantáneamente me proyectó a mi infancia entre cines en pandilla... no sé, fue triste encontrarme la escena.
      Sí, me acuerdo de ese libro en tu blog, has llevado magníficos títulos a tu espacio, sin duda.
      Jeje, caminante, siempre ;)
      Gracias, Lorena.
      Un abrazo!

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  5. Un canción mítica, llevaba años sin escucharla. Cuantos matices y sensibilidad. También recuerdo aquel cine de Jerez, en parte porque cuando mi hermana vivía en Talavera tenía un cine al lado igual (de nombre Calderón, fíjate). Me parecía una ruina evocadora de un tiempo finiquitado, casi el equivalente a una pirámide o un templo griego. Los lugares cambian y son un amargo recuerdo del inevitable paso del tiempo.
    Acaba el domingo, buen inicio de semana.

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    1. La canción es muy buena, tiene todo, melodía, letra y esa voz tan especial de Pedro Guerra, genial.

      Lo has dicho muy bien, Gerardo, ese cine es la imagen de un tiempo finiquitado, sencillamente hay cosas que parecen no tener ya cabida, la modernidad, con todo lo bueno que pueda poseer, tiene también una vertiente depredadora nada desdeñable.
      Buena semana para ti, por aquí las cosas van a ser complicadas... ya sabes, cierre escolar, universidad, escuelas infantiles, veremos...
      Un abrazo.

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  6. Deambular por las ciudades sin rumbo y con tiempo suele compensarnos ofreciéndonos agradables sorpresas como las tuyas y ese cine Delicias.
    No me canso nunca de escuchar el mar y de mirarlo (me hipnotiza).
    Que bien entrelazas libros con paisajes y con paseos por la ciudad.

    Un abrazo grande.

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    1. No sé si calificaría de agradable sorpresa encontrarme con la ruina de lo que fue el cine Delicias, pero si es verdad que caminar es una actividad placentera, y además me oxigena física y mentalmente, que no es poco ;).

      Escuchar el mar es una de las mejores terapias para serenarse que hay.
      Gracias, Laura.
      Un abrazo grande!

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    2. Más que agradable la ruina del cine Delicias, lo fue la evocación de tu infancia que surgió gracias a ese encuentro.
      Así lo entendí yo, pero igual me equivoqué.

      Abrazos!!
      Pdt: espero que estés bien tú y tu familia.

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    3. No te has equivocado, amiga Laura, te has aclarado muy bien, y así es, la evocación de bonitos recuerdos siempre nos reconforta, fui yo quien no te leyó bien.
      Abrazos y muchos ánimos!!

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  7. "En los mares y en la poesía no se pueden bordar banderas". Preciosa y certera frase que debería ampliarse, no deberían bordarse en ningún sitio y menos, en el corazón de los seres humanos.
    Este mar Mediterráneo que sirvió de crisol y mezcla de culturas, razas y religiones se está convirtiendo en la tumba de todo lo que nos incomoda. Yo también como Lorena, con la palabra Lampedusa, recuerdo el libro de Maylis de Kerangal, pero sobre todo, recuerdo "El gatopardo". Que nada cambie, que no vengan los extranjeros, los otros, los distintos a robarnos nada de lo que también les pertenece, pero con lo que nosotros formamos nuestro confort y derroche de cada día.
    Hermosa la canción de Pedro Guerra.
    Un beso.

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    1. A veces hay que aprovechar la inspiración para escribir una frase... alguna vez me he quedado dando vueltas a una idea y no he sido capaz de expresarla como quería.
      El mar Mediterráneo ha sido siempre un símbolo de encuentro entre culturas, ahora, como bien indicas, parece la tumba de miles y miles de esperanzas y sueños, lamentable.
      El gatopardo, como un buen clásico, tiene un contenido vigente.
      Pedro Guerra confiere una personalidad especial a sus canciones, gran cantante y gran tipo. Gracias, Rosa.
      Un beso .

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  8. Me placen sobremanera tus paseos, Paco. Rescatas -nuevamente- tiempos idos, con historia y sustancia. Como sabes, he leído a Lampedusa, pero también a Laurent Gaudé y su 'Eldorado', ambientado en esa isla.
    No conozco la canción, pero su autor estimo que sabe de qué habla. Gracias por compartirnos tus reflexiones.
    Un abrazo, pibe!

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    1. Gracias, amigo Marcelo. Ahora, con este confinamiento, son paseos virtuales que nos ayudan a sobrellevar el encierro. Buenas lecturas ha propósito de Lampedusa.
      Los amantes de la literatura estamos mejor preparados para soportar la reclusión.
      Cuídate amigo!!

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