P. Castillo

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sábado, 21 de julio de 2018


FILOSOFANDO…


Sócrates. Wikepedia


Nunca me alejo mucho de la filosofía. Mi curiosidad intelectual no termina de saciarse con la literatura, no tiene suficiente sustento con eso. Por ello necesito explorar otros territorios como la filosofía, la antropología que siempre me ha gustado mucho, la historia, el arte, el ensayo sobre diversas materias. De hecho soy un lector nómada desde el principio. Y considero, honestamente, que proceder así ha dado amplitud a mi mirada.

Aunque entonces no era muy consciente, la filosofía ya me atraía en los tiempos de la EGB.

Abría aquellos libros de historia (los “tochos” que llamábamos), Historia de la Antigua Grecia, de la Grecia Clásica, de Roma, y me topaba con esas imágenes pétreas de los grandes filósofos y demás eminencias del pasado remoto.

Cada rostro marmóreo que admiraba era como una ventana abierta, por donde me escabullía entregándome a extrañas divagaciones…

Flotando en mi ensimismamiento sucumbía a un letargo que, de cuando en cuando, era estremecido por la contundente sonoridad de los nombres que el maestro, don Antonio, pronunciaba con voz grave. La misma gravedad con que a los chicos nos propinaba unos capones de campeonato.

Yo, desafiando el certero golpe en la coronilla, seguía anclado en aquellos siglos ilustres. Obviamente no me enteraba ni tres al cuarto de la lección que se tratara.

Aristóteles, Séneca... salían de la boca del profesor produciendo el mismo estruendo que un bloque de iceberg precipitándose al mar.

Al escuchar esos nombres imponentes… Homero, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Esquilo, Cicerón, Séneca, etc, me daba por pensar que apelativos así solo podían pertenecer a tipos muy cabreados, incluso les negué la existencia de una infancia.


Herodoto. Wikepedia.

No me imaginaba a una madre regañando cansinamente a tales infantes por trastadas varias. Alguien así llamado ya nace mayor, viene al mundo con esa mirada marmórea, revestido de una vejez sabia, poblado con tupida barba cana. Nacieron ya con busto intimidante, imbuidos de solemnidad, para dejar meditabundo a chiquillos como yo.

Ciertamente esas disquisiciones que me embargaban, más que tener su solemnidad, eran de una solemne estupidez. Bueno, desde los pensamientos estúpidos han surgido ideas brillantes… no, no es mi caso.

Pero aún hoy, no pierdo oportunidad de escaparme por esas ventanas…

Me llevo a Edgar Morin a relajarse al occidente asturiano. Ahí te quedas, Madrid.



"Para salir del siglo XX". Edgar Morin:

«¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Tenemos respuestas físicas, biológicas, antropológicas, sociológicas, históricas cada vez más ciertas para estas preguntas. Pero tales respuestas, ¿acaso no abren cuestiones mucho más vastas que las que encierran? (...)

¿Acaso lo que nos ocurre es precisamente no saber qué nos ocurre? No sabemos lo que nos pasa, y eso es lo que pasa (Ortega y Gasset).*»




viernes, 20 de febrero de 2015

Detenerse,contemplar,escuchar,recordar...


                                       Fotografía Paco Castillo.

Es una buena idea detenerse un momento a contemplar el cielo cuando la crisis te acosa a ras del suelo. Tus problemas seguirán siendo los mismos, no puedes cambiar las cosas de un día para otro, pero está en tu mano decidir como afrontar la situación ante la fealdad de todo lo que arrastra la crisis, ¿por qué no te paras y admiras la belleza del cielo? Es gratis.

Tal vez estés en casa, viendo algún programa de televisión, no porque te entusiasme, simplemente por llenar de ruido el vacío de un tiempo que no sabes como ocupar, ¿por qué no te calzas unas zapatillas de running y te vas a correr? Escucha tu respiración, siente como los músculos te mueven, como tu cuerpo te posee, y en el diálogo que entabla contigo te dirá algo que habías olvidado hace tiempo…estás vivo. Si correr no es lo tuyo sal a caminar, seguro que es una buen momento para revivir algún recuerdo entrañable de tu infancia, un antiguo amor adolescente, desempolva esos viejos recuerdos y rememora aquel instante en el que fuiste tan feliz. No es mala idea.
Cuando sea de noche mira desde la ventana, o el balcón, a ver si hay más estrellas que ayer, a mi no me resulta difícil comprobarlo, ya que dónde vivo, cerca de Madrid capital, no se ven muchas, pero a veces obtengo mi recompensa, mis ojos se han convertido en buenos cazadores de estrellas. Si te inquieta lo que te pueda esperar al día siguiente, no permitas que te estropee lo que resta de hoy.
¿ Cuánto tiempo llevas sin escuchar una de esas canciones que te llegaban al alma?
Esto me lo aplicaré yo mismo, hace mucho tiempo, mucho que no escucho algunas, así a bote pronto pues… ¡cualquier tema de Stanley Jordan! , sin duda   The Unforgettable Fire de U2, y, como no, una buena pieza de música clásica, Pavana para una Infanta Difunta, de Ravel ,cuya delicadeza siempre me arrebató.
¡ Hay tantos libros condenados a la indiferencia ! Corren malos tiempos para los buenos libros, me entristece, soy un lector apasionado a la vez que selectivo. Me gustaría puntualizar que hablar de buena y mala literatura no debe interpretarse como una actitud pedante,y tampoco, sin ser esto del todo incierto, una discusión ceñida a una apreciación subjetiva. Podríamos retar a cualquiera a que argumente,literariamente, porqué la última novela de una tertuliana televisiva es mejor que El retrato de Dorian Gray de O.Wilde, por citar una obra conocida. Así que lo digo ya,existe una pésima literatura,si es que merece tal consideración, y se venden mejor los libros de estos personajes famosos que los de Wilde, Zola, Cortazar o Mishima, entre otros. En cualquier caso,si nunca has leído es previsible que mi sugerencia quede sin efecto,sólo puedo decirte que la soledad acompañado de un buen libro es una preciosa ocasión para habitar otros mundos imaginados y escaparse del nuestro.
Dale un beso a tu hija/o. Acaricia suavemente la cara de tu mujer, esposo, novio, novia… que sé yo, y sonríelos con un gesto sincero y agradecido.
Es tarde, creo que me iré a dormir, aunque ha sido placentero escribir estas palabras según acudían a mi cabeza. He disfrutado. Si has llegado hasta aquí, me gustaría pensar que musitaste: ha sido una buena idea.