jueves, 6 de abril de 2017

Se había quedado una puerta abierta...

¿Sabéis una cosa? Tenía preparado ya el comentario de un libro para publicarlo aquí, anoche lo dejé casi acabado, pero esta mañana he cambiado de parecer en el último instante.





Mientras sacaba de la nevera unas hojitas de morera, para los gusanos de seda que tiene mi hija Izaskun, escuché fugazmente en la radio (siempre desayuno escuchándola) que el entrevistado, una persona relevante en el ámbito de la ayuda humanitaria, le contaba una anécdota a la locutora.

Era a raíz de un viaje que esta persona hizo a Nicaragua, el embajador español en el país centroamericano se interesaba por su adaptación al entorno, y el otro le respondió: “Señor embajador, vengo de Chad, en África, Nicaragua es Manhattan comparado con aquello (…)

Ahí quedó la cosa, pues tenía que irme a poner los brotes tiernos de morera y sustituir las hojas resecas, pocas hojas, en una cajita de cartón, donde había unas sandalias del número 19, el espacio, como decía, no da para más. O tal vez sí, quizás para Izaskun caben muchísimas cosas, las que se ven y las que no.

Comentaba que ahí quedó la cosa con esa entrevista… En realidad no es así, ahí no quedó la cosa.

Yo fui a hacer lo que tenía que hacer, pero dando rodeos a esas palabras, digamos que se había quedado una puerta abierta… y me escapé, mis devaneos se iban esfumando por esa rendija.

Entonces pensé:

Mogadiscio es “Manhattan” comparada con Puerto Príncipe

Rabat es “Manhattan” comparada con Mogadiscio

Tirana es “Manhattan” comparada con Rabat

Kiev es “Manhattan” comparada con Tirana

Madrid es “Manhattan” comparada con Kiev

Londres es “Manhhatan” comparada con Madrid



No pretendia parar tan pronto la serie, es que se produjo un lapsus…

Dejo un momento las hojas en la mesa de la cocina, junto a una tacita que tiene un par de fresas, le han sobrado a mi hija del desayuno, y una tarrina con tomates cherry amarillos, rojos, verdes y naranjas. Me como las fresas, muy rojas, además de un tomatito, muy amarillo…

Me he alimentado de colores, para ser más exactos rojo y amarillo.

El rojo de las fresas tiene licopeno, el amarillo del tomate, carotenoides. Vaya palabritas…

Hablando de palabras, aquí va otra; Náhuatl, proviene de nāhua-tl, (sonido claro, agradable).

El Náhuatl era la lengua dominante en el México precolombino, fue perdiendo su extensión al llegar los españoles e imponer el castellano.

Y a que viene todo esto? Pensaréis.

Por el tomatito que me acabo de comer.

Tomate, la palabra, procede de tomātl, y ésta pertenece a la lengua Náhuatl, que acabo de mostraros. ¿Curioso verdad?

He ahí la fascinante relación entre unos tomatitos en mi cocina y una lengua precolombina del siglo V.

Desde esa tarrina en mi mesa, hemos llegado al Imperio Azteca anterior al desembarco de Colón.

El color rojo y amarillo tienen mucho simbolismo, están en la bandera de España… ¡Y me los he zampado!

Uyys… raudo compruebo si masticar y tragar los colores rojo y amarillo, señeros de la bandera, constituye un atentado contra la autoridad en la reformada ley de seguridad ciudadana… nunca se sabe.

Que conste, a mí me encanta la bandera si, por ejemplo, sirve para calentar a una persona que estando con lo puesto pide limosna en la intemperie invernal y no hay otra cosa a mano. Esa bandera está bien.

Comprobado, todavía no es delito…

Voy hacia mi librería repitiendo esa cantinela de  “Manhattan”…
A la par que busco algún libro, sin tener claro cual, estoy con la susodicha cuestión… la deslumbrante Manhattan se erige en esta retahíla de urbes como paradigma de la Ciudad Total. Todas las demás confluyen ahí, para luego ser tragadas y desintegradas, como si fuera un agujero negro que engulle estrellas.

Y miro libros esperando ver, de forma preeminente, la palabra “Ciudad”, como si fuera a descubrir algo revelador en ella.

Ah sí… Los gusanos de seda, aguantarán bien, sus sobras son opulencia para otros congéneres menos afortunados.

No venía a por “Seda” de Baricco, pero claro, entre los gusanos de seda, y que lo tengo delante de mis narices, éste se me insinúa de forma descarada. 



Tampoco fue una lectura que me entusiasmara en su momento, desconozco si la culpa fue del libro, o del “momento”.

Ya que está, lo ojeo. Aparecen ciudades, las que atraviesa el protagonista, Hervé Joncour, convertido en comerciante de gusanos de seda… Wurttemberg y Baviera, después Viena y Budapest. Sigue por Kiev. Atraviesa los Urales y Siberia. Llega por fin a Fukushima, en Japón.

A la vista del espectacular itinerario, cierro el libro y me pregunto como convertir ocho gusanos, los que tenemos, en dieciséis, y luego en treinta y tantos… y así ser también yo, sin que hubiese más remedio, jeje, tratante de gusanos entre Oriente y Occidente.

Ese nomadismo para mí, fascinante desde luego, sería el final de los cuentos por la noche para Izaskun, y los viajes que yo vislumbro en sus ojos son, si cabe, más fascinantes. Jamás robaría los sueños de mi hija. Además, ya viajo dentro de su mirada.

Bueno, “Seda” y Baricco no me entretengáis más, yo iba a…

Sí, ciudades, ¿para qué? Pues abramos libros… y a ver que pasa.

A todo esto (sin libro mediante) recuerdo un fragmento, pertenece a un poema de Benedetti:

“Cada ciudad puede ser otra”

Solo quiero estos “fogonazos”. Sé que ahí está ese algo…

Abro “Las ciuades invisibles” (qué magnífico título), de Calvino:



“En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas. Las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen.”

Sea lo que sea, presiento que estoy rozándolo con los dedos…

¿Y si es algo que excede a la ciudad?

Tal vez sea el mismo mundo.

“El mundo insomne”, (1965), de S. Zweig:




"Mira bien a los desterrados, tú, feliz, que sabes de qué vivir y para quien; para que comprendas con humildad, la ventaja que por mera casualidad tienes sobre los otros. Mira bien a los hombres que allí están agolpados (…) acércate a ellos, háblales, porque el solo acercarte es consolación (…)”

Les doy las hojas a los gusanos. Dejo todo esto que estoy escribiendo. Desconecto. Cambio de rumbo, me llevo al sofá “Los mejores cuentos de Edgar Allan Poe”, en un periquete me leo uno de los relatos, “El gato negro”.




Que comienza así:

“No espero ni pido a nadie que crea en el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Estaría loco de verdad si así lo esperase, cuando hasta mis propios sentidos rechazan su evidencia. Pero no estoy loco y sé perfectamente que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quiero aliviar mi alma de alguna manera."

Si empieza así… imaginad como sigue. Unas pocas líneas y ya mascullas; “joder, este tío era un genio”

Bien es verdad que algunas ciudades, vistas desde una azotea, como las innumerables que hay en Lima, provocan cierto desasosiego. Lo describe magistralmente el escritor peruano Sebastián Salazar Bondy en "Lima la horrible".


Fotos que realicé en Lima, Perú.





Así lo ve Julio Ramón Ribeyro:


Azotea limeña. Paco Castillo.



Por las azoteas

A los diez años yo era el monarca de las azoteas y gobernaba pacíficamente mi reino de objetos destruidos. (...)

Te estaba esperando -me dijo el hombre-. Me aburro, he leído ya todos mis libros (...)

Ah, ya sé -dijo el hombre-. Tú vienes solamente por los trastos. Puedes llevarte lo que quieras. Lo que hay en la azotea -añadió con amargura- no sirve para nada.

No vengo por los trastos -le respondí-. tengo bastantes, tengo más que todo el mundo.
Entonces escucha lo que te voy a decir: el verano es un dios que no me quiere. a mí me gustan las ciudades frías, las que tienen arriba una compuerta y dejan caer sus aguas. Pero en Lima nunca llueve o cae tan pequeño rocío que apenas mata el polvo. ¿Por qué no inventamos algo para protegernos del sol?

Una sombrilla -le dije-, una sombrilla enorme que tape toda la ciudad.
Eso es, una sombrilla que tenga un gran mástil, como el de la carpa de un circo y que pueda desplegarse desde el suelo, con una soga, como se iza una bandera. Así estaríamos todos para siempre en la sombra. Y no sufriríamos."



Me recupero del lapsus.

Voy a juntar los puntos más equidistantes de esa lista de ciudades que tenía.

Frente a frente, Puerto Príncipe y Manhattan.

¿Qué es Puerto Príncipe comparado con Manhattan?

Lo excesivo de uno y lo paupérrimo de lo otro se juntan en una coctelera mental que genera caos, ideas difusas. Me cuesta imaginarlo de buenas a primeras.

Al final, he hallado la mejor solución para resolver la pregunta, llevado por un vago deseo de justicia universal, decido que no es Puerto Príncipe la que tenga que ser “nada”

Ya encontré una respuesta a la pregunta de marras.

¿Qué es Puerto Príncipe comparado con Manhattan?

Manhattan comparada con Manhattan… no es nada.

Si señor, gran respuesta, me digo.

Ah, los gusanos tragan que da gusto estas moreras, las que tengo no son cualquiera… es la morera blanca. 
Morus alba, en latín. Morer blanc, en catalán. Masustabe, marhugatze, en euskera. Moreira branca, en gallego. Amoreira-branca, en portugués. White mulberry, en inglés.

He visto otro libro por acá, lo tenía entre el estante de Filosofía, aunque recuerdo que antes estaba por los de Historia.

"La escritura, archivo de la memoria"




Ahora mismo le hago una foto, ya está. No es la Ciudad el tema principal, pero hay otro tema que me suena bastante... La seda, claro. Veamos:



"Historia: La ruta del papel.

Hacia el año 750 de nuestra era, es posible que los árabes vencedores en Samarcanda aprendieran de unos prisioneros chinos la técnica de fabricación del papel a partir de trapos de seda. Este secreto lo habrían guardado celosamente los chinos a pesar de su difusión hacia el Este, en el año 600 d. de J.C., a Corea y luego al Japón, donde se implantó muy pronto con el éxito hoy conocido. En cuanto a los papeles tostados, fabricados en México por los mayas y luego por los indios Tomi, serían el vestigio de las migraciones hacia el continente americano de los pueblos protomongólicos, a través del estrecho de Bering, y más tarde a lo largo de la costa del Pacífico... Así se dibuja lentamente, alrededor del globo, la Ruta del Papel.

Hacia el Oeste, poco a poco, partiendo de Samarcanda, siguiendo la ruta que acabó por tomar el nombre de la Seda, pues era lo que principalmente se transportaba, el papel inició a su vez la partida: Asia Central, Persia, Egipto, África del Norte y después España, donde la primera fábrica se construyó en 1154, mil años después del descubrimiento (reconocido) del papel por Cai Lun."


¿Vemos otro libro? Es que lo tengo aquí cerquita...



«El Kublai Khan mandaba acuñar monedas de la membrana que hay entre la corteza y el tronco de la morera».

“Viajes”, Marco Polo.


Vamos llegando al final, tengo que conseguir una caja más amplia, cuando de las crisálidas salgan las mariposas, han de estar cómodas, solo así mi hija puede apreciar bien el "milagro".

Foto internet. Mariposa del gusano de seda.


Dice una leyenda que dos milenios antes de Cristo, la emperatriz Xi Ling- Shi a fuerza de observar las plantas, descubrió unos pequeños capullos amarillentos y brillantes. Cogió uno mientras tomaba su té, el capullo se le escapó de los dedos y cayó en la taza de té caliente. Al sacarlo, el capullo comenzó a deshacerse transformándose en una hebra de hilo muy largo.


Pues eso, el mensaje aquí es el que a cada uno le plazca hacer.

20 comentarios:

  1. uy Paco qué combinación de colores, libros y vida que te ha salido.

    Tu referencia a lo cotidiano con esos gusanos de seda me ha hecho sonreír, he recordado esa búsqueda de fulles de Morer en mi caso, que nunca eran fáciles de localizar cuando a mis hijos les daba por criar gusanos de cera.
    Me has hecho pensar en esos colores de la comida y su origen océanos allá y en cómo me gusta salpicar de colores las ensaladas y he recordado una moda, no sé si efímera o continuada, de dietas por colores.
    Me has llevado a Seda y al recuerdo de ese libro tan laureado que tampoco me impresionó tanto, aunque sí las dificultades para ser viajero en esas épocas.
    Y dejo pasar esas esplendidas ciudades invisibles y el mundo insomne y me centro en el gran Edgar Allan Poe y en ese magnifico inicio que compartes mientras recuerdo esas ciudades vistas desde los tejados y cómo hasta lo desastrado desde lo alto no lo parece tanto y la importancia de tomar distancia para poder apreciar las cosas en su justo término y acabo con esa comparativa sobre Manhattan y me doy cuenta que he disfrutado de este paseo entre libros y divagaciones.

    Espero que encuentres una cajita mayor para las mariposas.
    Un beso

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    1. Hola Conxita.

      Lo cotidiano, siempre, encierra una realidad sorprendente, solo hay que ser observador y extraer ese "relato" que subyace parapetado ahi. De hecho tú lo haces con gran habilidad, leyendo tus relatos se constata.

      Ayy, qué no hace una madre/ padre por los críos :) ya te imaginaba recorriendo todos los rincones de la ciudad para conseguir moreras, jaja.

      El libro y "su momento" es una conjunción a la que debemos prestar atención, supongo que la mayoría de las veces esto lo hacemos bien sin ser conscientes.

      Me fascina Edgar Allan Poe.

      Ya tengo una caja mayor... De unas zapatillas deportivas mías, recién adquiridas.
      Un beso!!

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  2. Tampoco hace falta buscar mensaje. Lo bueno es hacerse preguntas y luego ya irán llegando las respuestas (algunas, ni eso).
    Estoy pensando ahora en ese hilo de seda que encontró la emperatriz china, en cómo una casualidad puede cambiar el curso de tantas cosas. Pero claro, hay que estar presente ante la casualidad y además con ojos y mente abiertos. Y el hilo de seda es también como el de tu pensamiento, que de un comentario en la radio te fue llevando a una cosa y a otra. Hilo conector de ciudades, como lo fue en otro tiempo la ruta de las Seda. Aunque los hay que ni viajando serían capaces de descubrir un Manhattan en Puerto Príncipe. A veces el mejor viaje es una disposición de la mente, y yo he disfrutado mucho con el itinerario que nos has preparado y con cada una de sus paradas.
    Busca pronto otra caja para que Izaskun pueda observar el milagro.
    Un abrazo

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    1. Hola Lorena.

      Pues tú ya has extraído un mensaje, es precisamente la no necesidad de buscarlo. Jeje, siempre dando "la vuelta a la tortilla", como somos... (soy) :)

      Bromas aparte, me gusta esa comparación entre el hilo de seda y el pensamiento, una bella metáfora que ilustra bien el planteamiento de esta entrada.

      Es cierto que algunos, aun viajando, siguen sin saber ver, no ven "nada", ellos se lo pierden.

      Igual que aquellos antiguos comerciantes hacían la "Ruta de la Seda", hacemos nosotros "La Ruta de los Libros" que, de otra manera, viajar se viaja, no te creas... Una disposición de la mente, has dado en el clavo.

      Pues eso, voy a preparar la caja grande.

      Un abrazo!

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  3. POr ahí(http://etimologias.dechile.net/?esple.ndido) encontré esto, encaja en lo que iba a decirte:

    El adjetivo "espléndido" viene del latín, del adjetivo "splendidus"(brillante, resplandenciente, también que brilla en sentido figurado por su distinción (..) o grandeza de sus actos). Este adjetivo se forma con el sufijo latino -idus, especializado en derivar adjetivos de verbos y en expresar sobre todo cualidades perceptibles por los sentidos, sufijo presente en muchos adjetivos como lúcido, pálido, fúlgido, gélido, lívido, lánguido, insípido, etc. El sufijo se aplica a la raíz del verbo "splendere" (brillar, refulgir, tanto en sentido físico como moral). De este verbo nos vienen también esplendor, esplendoroso, resplandor y resplandeciente. Su raíz, que hace referencia al brillo, no está presente en el conjunto de las lenguas indoeuropeas.

    Como he dicho , encaja todo en la manera que iba a definirte.
    gracias
    cuídate

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    1. Hola Wineruda.
      Jeje, me elevas a unas alturas que no me corresponden, pero agradezco de corazón tus palabras... A nadie le amarga un dulce :)
      Voy a ver ese enlace, me gusta indagar en las etimologías.
      Brillante exposición de adjetivos y sufijos, también cuadran mucho contigo.
      Cuídate!!

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  4. Es una delicia leer este relato que pasa de un tema a otro, a cual más sugestivo...Pero lo que sí aprecio y disfruto, sobre todo, es del amor que muestras por las palabras.

    Un abrazo, amigo Paco

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  5. He olvidado aplaudir las imágenes que "aliñan" tus historias

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    1. Muchas gracias Luis Antonio.

      Pues de amor a las palabras tú también vas sobrado, no hay más que visitar tu blog.

      Las palabras, cuando se tiene verdadero interés y pasión por conocerlas, se las trata con respeto, y se usan con acierto, te amplían la realidad hasta límites insospechados. Es un don tan fácil de obtener como escasos son los pretendientes que lo anhelan.

      El amor por las palabras y el lenguaje lleva años en horas bajas. Intento, con más o menos destreza, tratarlo con rigor, enemigos ya tiene muchos.

      Otro abrazo para ti, amigo.

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  6. Me ha encantado ese recorrido siempre con sorpresas,esas fotos que nos
    señalan el camino como a Hansel y Gretel...las miguitas. Esas ciudades con pocas cosas en
    común se contienen unas en otras:la más pobre,la más despoblada.....,etc.La caja de los gusanos calentita...nos lleva a Seda. La emperatriz tomando su té...sin saber la revolución que se avecinaba.Y con esas palabras sugestivas tan chulas.
    Besos



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    1. Y a mí me encanta la mención a Hansel y Gretel, tengo un libro de cuentos, de los hermanos Grimm, y a mi hija Izaskun le fascina ese, además tiene unas ilustraciones preciosas.

      Hablaba Calvino de una clase de ciudades que, tras el paso de los años y diferentes mutaciones, daban su forma a nuestros deseos, y otras en las que los deseos, o logran borrar a la ciudad, o son borrados por ella.

      Algunos de los hechos más trascendentales de la historia surgieron de pequeños acontecimientos y actos cotidianos.

      Gracias por tu presencia, Clara.
      Besos!

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  7. Si hay algo de la lectura que me encandila es la relación que establecemos entre los libros, cómo uno nos lleva a otro y este a otro más y así hasta formar una red tupida de lecturas que van encajando unas con otras dotando todo de un sentido superior. Esa red es la que tú has ido elaborando en este texto, una red estupenda, rica, exuberante, llena de intereses diferentes pero conectados.

    Algunos de los libros que mencionas, por ejemplo el de Italo Calvino o los de Zweig, me han conducido también por múltiples senderos lectores.

    Un fuerte abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo, Laura, pocas cosas más emocionante, literariamente, que encontrar en un libro una referencia, un puente hacia otro libro, escritor o escritora.

      A veces son verdaderos hallazgos, pues descubres algo totalmente desconocido que te abre puertas a maravillosas posibilidades. Luego hay escritores que son un enorme filón sacando del olvido obras y autores de indiscutible valor literario, pongo el caso de dos autores contemporáneos que siempre nos ilustran con ese tipo de obras, yo me fijo mucho en Vila-Matas y Muñoz Molina, siempre recuperan "ese libro" presto a satisfacer la curiosidad del buen lector, pero me fijo en otros también :)

      Zweig y Calvino (éste especialmente) son extraordinarios puentes a otros libros por descubrir.

      Gracias por tus palabras.

      Un fuerte abrazo!

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  8. Paco, como me gusta eso de que unas palabras en la radio, te lleven a un libro de la estantería...y a otro...y a otro...y que finalmente, esta entrada se quede llena de aventuras librescas, donde todo tiene una conexión.
    Me gusta eso de redescubrir que las palabras fueron otras en otros tiempos...que antes no hablábamos igual, y que el lenguaje es tan versátil y se compagina tan bien, sin estar pensando en fronteras...¿podríamos convivir así? ¿Integrando los cambios y ampliando nuestra visión del mundo? Ojalá llegue el día en el que podamos escribir "ciudadana/o del mundo" en nuestro carnet. En fin...como ves, yo también me voy por los cerros de Úbeda.
    Y terminas tu entrada con una princesa milenaria que tomaba té y que observaba a las mariposas de los gusanos...Cómo no puede ser de otro modo...maravillosamente tejida con todo lo anterior.
    De los libros que nombras, conozco algunos de vista, otros un nuevo aprendizaje. Me llevo el cuaderno de notas lleno de nombres nuevos...de libros por explorar...
    Ahora cada vez que vea un tomate pensaré en su palabra ancestral...y lo viajera que ha sido en su transformación...(un poco como el capullo de la mariposa, no??)

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    1. Hola María.

      Los comentarios de quienes "se van por los cerros de Úbeda" me suelen encantar :) Me gusta que te explayes.

      Lo cierto es que esa entrada me salió así, del tirón, más o menos, sin borrador ni nada, todo iba fluyendo... Libros, palabras, historias, leyendas, mis propias vivencias. En esos momentos la mejor idea es sentarse a escribir y dejar que las palabras vayan colonizando su territorio propio.

      Bonita la historia de la emperatriz china con su té y los gusanos de seda, ¿verdad?

      Es curioso que detrás de un simple tomate haya una historia que atraviesa varios siglos. Ya nos digo nuestra amiga Rachel Carson que debemos prestar atención a los pequeños detalles, pues son reveladores de espectaculares conocimientos.

      Gracias por tu presencia, María :)

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  9. Has enhebrado una combinación maravillosa entre imágenes, colores, historias y libros, que despierta la sana envidia de quien te lee, amigo Paco.
    El recorrido nos permite viajar mientras leemos -que es otra manera de viajar también-.
    La radio, los medios de comunicación en general, muchas veces son elementos disparadores de buenas lecturas tanto como de buenos momentos; como todo, es cuestión de estar atentos.
    Gracias por el regalo que ha sido leerte -como habitualmente-.
    Un fuerte abrazo, campeón!

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    1. Buenoo Marcelo, que me vas a sacar los colores, jeje. Ya sabes que el reconocimiento es mutuo, y eres un filón descubriéndome buenos libros, y revelando con precisión suiza lo primordial en cada uno de ellos.

      La verdad es que apenas veo la televisión, mi atención a ese medio es casi insignificante, excepto algunos eventos deportivos de trascendencia (partidazo del Real Madrid frente al Bayer de Munich, por cierto) y poco más.

      La radio si la escucho más, y de ahí surgió este comentario que me iba llevando por diversos derroteros sin saber muy bien donde acabaría.

      La fortuna es mía por tener presencias como la tuya, todo un lujo :)

      Otro fuerte abrazo para ti, pibe!!

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    2. Disfruta con los merengues, entonces, que andan encaminados. Yo tampoco miro TV, salvo algún programa cultural en horarios conocidos.
      Por cierto, tu foto de inicio es fantástica. Te sugeriría que te acercaras a la editorial Acantilado y se la ofrecieras -por algunos euros, claro- para cambiar la portada de `En las montañas de la locura´, de Lovecraft; la tuya es mucho más sugestiva que la de ellos.
      Otro abrazo.

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    3. Gracias Marcelo.

      Pues lo de las fotos... Quizás tenga ahí una fuente de ingresos, jeje. Bueno, de momento lo dejamos como está. En lo referente a TV, yo suelo informarme a través de internet, y también veo algún programa cultural, ayer sin ir más lejos vi "La noche Temática", son reportajes y documentales sobre temas científicos y culturales, me gustan bastante. Lovecraft siempre merece una lectura :)
      Un abrazo!

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  10. Me encantan tus devaneos, qué bueno es distraerse y saltar de un libro a otro, dar libertad a nuestra mente para vagabundear un poco. Creo que con tanto estímulo constante, esto se está perdiendo, estamos siempre ocupados en "algo". Veo que tu biblioteca está bien nutrida, yo estoy cogiendo la costumbre de hacer periódicos expurgos, pretendo dejarla en su esencia.
    Saco además algunas ideas para futuras lecturas, lo cual, visto lo que voy acumulando cada vez que hago una visita a los blogs amigos, empieza a agobiarme.
    Mi hijo el mayor tuvo gusanos de seda el año pasado y nos vimos negros para encontrar hojas de morera. Por cierto, qué fea es la mariposa que queda después, jaja.
    Un abrazo.

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